Tres meses después de dar a luz me miré la coronilla en una foto
Relato ilustrativo escrito en primera persona.
Tres meses después de dar a luz me miré la coronilla en una foto y no reconocí mi propio pelo.
Fue mi cuñada la que hizo la foto, en la comida de después del bautizo. Yo estaba agachada cogiendo a mi hija del carrito y ella me hizo una foto desde atrás, sin avisar, de esas que luego mandan al grupo de la familia sin pensarlo.
La vi esa misma noche, ya con la niña dormida, revisando el móvil en la cama. Y me quedé mirando la foto durante un buen rato sin entender bien qué era lo que me estaba incomodando tanto.
Era mi coronilla. Se me veía el cuero cabelludo. No una entrada, no una zona concreta — toda la parte de arriba se veía más clara, más fina, como si tuviera mucho menos pelo del que recordaba tener.
Le di like a la foto porque no sabía qué más hacer y la guardé en una carpeta que después no volví a abrir.
Al principio pensé que eran imaginaciones mías, o el ángulo, o la luz del jardín. Pero empecé a fijarme en otras cosas. La coleta, que siempre me había costado hacer de lo espesa que tenía la melena, ahora me cabía dando una vuelta más a la goma. Y otra más, unas semanas después.
En la ducha empecé a ver mechones enredados en los dedos que antes no veía. En la almohada, por las mañanas, unas hebras que antes ni me habría planteado contar.
Se lo comenté a mi matrona en la revisión de las seis semanas, un poco de pasada, casi con vergüenza de sacar un tema "tan superficial" cuando ella estaba más pendiente de otras cosas del posparto. Me dijo que era completamente normal, que pasa por las hormonas, que en unos meses se estabiliza solo.
Y lo entendía, de verdad. Pero "es normal" no me quitaba las ganas de llorar cada vez que me miraba en el espejo del baño con la luz de arriba, que es la que peor perdona.
Con el bebé, con la falta de sueño, con la vuelta al trabajo cerca, no tenía ni tiempo ni cabeza para ponerme a investigar tratamientos. Hasta una tarde que mi hija por fin echó una siesta larga y yo, en vez de dormir también, me puse a buscar en el móvil por qué pasaba esto exactamente.
Encontré que durante el embarazo el pelo entra en una especie de "pausa" que hace que se caiga mucho menos de lo normal — por eso muchas embarazadas tienen la melena tan espesa. Y que después del parto, cuando las hormonas vuelven a sus niveles, todo ese pelo que no se cayó durante meses se cae de golpe, concentrado en pocas semanas. No es que se te esté cayendo "más pelo del normal" para siempre. Es que se está cayendo de golpe el que no se cayó antes.
Eso me tranquilizó, pero también me hizo pensar en algo más: si el pelo nuevo tenía que volver a crecer, ¿no tendría sentido ayudar a que la raíz estuviera lo más activa posible mientras tanto, en vez de solo esperar a que pasara?
Fue así como llegué a Valoreao. Un kit de microagujas de uso en casa, pensado para estimular el cuero cabelludo antes de aplicar cualquier sérum o tratamiento. Nada que ver con agujas de clínica ni con nada invasivo — son muy finas, se pasan sobre el cuero cabelludo de 1 a 2 veces por semana, y se supone que ayudan a que la zona esté más activa mientras el ciclo del pelo se reordena.
Lo empecé a usar sin muchas expectativas, la verdad. Con un bebé de tres meses, tampoco tenía energía para ilusionarme con nada.
A las cuatro semanas, la coleta volvió a caberme con una vuelta menos de goma. Pensé que era casualidad.
A las ocho semanas, en otra comida familiar, mi cuñada me hizo otra foto por detrás — esta vez sí la pedí yo, para comparar. La coronilla ya no se veía igual. Seguía sin ser la melena de antes del embarazo, pero ya no se transparentaba el cuero cabelludo como en aquella primera foto.
No sé si esto le funciona a todo el mundo igual, ni si hubiera pasado por sí solo con el tiempo, como me dijo mi matrona. Lo que sí sé es que por primera vez en meses dejé de evitar que me hicieran fotos por detrás.
Si acabas de ser madre y te está pasando esto, antes de asumir que solo te queda esperar, prueba a darle una vuelta más a tu propia goma del pelo ahora mismo. Si notas que le das una vuelta de más que hace unos meses, no eres tú imaginándotelo.
Sobre el kit que usé
Valoreao es un kit completo de microneedling capilar para casa: 6 sérums + 6 cabezales de microagujas. No sustituye tu tratamiento habitual (minoxidil, sérums, aceites) — se usa antes, para ayudar a que penetre mejor. Se aplica de 1 a 2 veces por semana, apto para todo tipo de pieles, y no requiere ir a un salón de belleza.
Envío asegurado: tu pedido va con seguimiento hasta la puerta de tu casa. Si llega defectuoso, dañado, o si hay cualquier error con tu pedido, te lo cubrimos sin coste — escríbenos y lo resolvemos.
Los resultados y los tiempos varían en cada caso. Este producto es un potenciador de absorción y estimulación del cuero cabelludo; no cura ni regenera folículos.